
En aquellos años de tantas penurias a los que me vengo refiriendo, podría parecer que, ya que escaseaba casi todo, era lógico que escasearan también los TBOS, esos cuadernillos que luego más tarde pasaron a denominarse comics, y que hacían entonces y hacen ahora la alegría de chiquillos y no tan chiquillos. Pues bien, nada más lejos de...