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sábado, marzo 19, 2016

LA SEMANA SANTA SEGÚN EL PALI

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Un año más, en vísperas de nuestra grandiosa Semana Santa, repaso algunas de nuestras mejores sevillanas cofrades, para con ello descubrir la forma en que cada autor y cada intérprete la entienden, centrándome esta vez en la producción cofrade del Pali.

Pudiera parecer que el Pali tiene un amplio repertorio de sevillanas cofrades, pero sin embargo quien piense éso está totalmente errado. Lo que verdaderamente ocurre es que las sevillanas cofrades del Pali tuvieron una amplia repercusión, por tratarse de sevillanas muy bonitas y quedaron en el recuerdo del público en general.

Vamos pues a repasarlas todas ellas, puesto que no son tantas, y de paso iremos desgranando la forma en que El Pali entendía su Semana Santa, a través de las cofradías y sus imágenes; pero no sólo a través de ellas, sino incluso a través de sus costaleros, capataces y saeteros como veremos.

1.975.- LA TÚNICA DE MI NIÑO. Es ésta la primera sevillana cofrade del Pali, incluida en su segundo disco, y como no podía ser de otra forma está dedicada a su Baratillo.



El Baratillo es una cofradía de barrio, pese a estar su capilla enclavada en pleno centro de Sevilla; y como suele ocurrir en muchas cofradías de barrio, los niños son protagonistas. Un niño vestido de nazareno en brazos de su madre, un niño de monaguillo, un niño con chupe y con varita de la mano de su padre e incluso un niño que se siente ya lo suficientemente hombre como para portar un cirio durante toda la estación penitencial.

Los niños son, en fin, los que garantizan la continuidad de la devoción a las imágenes y de la propia hermandad en suma. A esos niños va dedicada esta bonita sevillana.



1.976.- YO SOY DONANTE SEÑORA.- Ya he incluido dos veces en este blog esta sevillana, por lo que no se las traigo de nuevo, aunque la reseño. Un canto a la Macarena.

1.978.- MI ARCO DEL POSTIGO.- Dedicada a un sitio emblemático del barrio del Arenal, como es el Arco del Postigo, pero no por su arquitectura o por su belleza, sino por ser escenario del paso de diferentes cofradías trianeras en su itinerario de vuelta desde la Catedral.



Y el Arco del Postigo se vuelve pena, llanto, gracia y lirio según el paso que transite por debajo. Un bonito homenaje que incluye al mismo tiempo una figura arquitectónica de gran valor en nuestra ciudad y cuatro cofradías trianeras que en su itinerario de vuelta saben que pasar bajo el Arco es un momento crucial de su deambular por las calles y por éso lo escogen.



1.979.- COSTALERO DE TRIANA.- Sevillana muy conocida que ya incluí en el apartado “Sevillanas antológicas” correspondiente a este año 1.979. Un canto al costalero, a ese costalero que lleva a sus imágenes por las calles de Sevilla en un acto de generosidad y devoción infinitas. Y por supuesto, cada costalero tiene una madre que le dirá “Te vas a hacer daño” “Te vas a fastidiar la columna para toda la vida”, etc.



“Madre, no me riñas más”, porque de todas maneras voy a llevar mis imágenes por las calles de Sevilla, y voy a escuchar los aplausos del público cuando las meza, y voy en fin, a cumplir con esta obligación que me he autoimpuesto por amor. Amor a mis hermandad; amor a mis imágenes; amor a la Semana Santa más bonita del mundo”.

1.981.- SOÑÉ CON LA MACARENA.- En esta sevillana El Pali sueña con ser de la centuria romana, nazareno, costalero y donante de flores de la Macarena. Y el Pali se lo cuenta a su madre.



1.981.- MADRUGÁ EN CALLE CUNA.- El Pali canta en esta sevillana a un hecho muy concreto de nuestra Semana Santa que tuvo su particular importancia como hecho cofrade habitual: Las saetas que el saetero Pepe Valencia cantaba cada año a su paso por la calle Cuna a sus queridas imágenes, el Cristo de la Salud de los Gitanos y a la Virgen de las Angustias.



Ya escribí también sobre ella en el partado “Sevillanas antológicas”



1,982.- CAPATACES EN EL CIELO.- En esta sevillana El Pali dedica un homenaje a cuatro capataces destacados de nuestra Semana Santa. Alfonso Borrero, capataz de la Macarena y a quien se le atribuye el famoso grito, santo y seña de los capataces sevillanos, “Al cielo con ella”. Los Ariza, una dinastía de capataces sevillanos fuertemente vinculada con el Baratillo. Pepito Rechi, un célebre capataz de la Carretería. Y por último, un hermano de Alfonso Borrero, Jerónimo, conocido por su apodo “el cachas” , ya que era un hombre de fuerte complexión y desarrollada musculatura, vinculado a la Esperanza de Triana.



1.984.- A LA VIRGEN DE LA AMARGURA. Una sevillana cofrade de las menos destacadas del Pali es ésta que dedicó en 1.984 a la Virgen de la Amargura. Debo de decir que no por menos conocida es en absoluto menos bonita, ya que a mí personalmente me parece una sevillana preciosa.



Está ya muy cerca el Domingo de Ramos de palmas y olivos. Si pasan por San Juan de la Palma no se sorprendan si ven un revuelo y un resplandor que baja desde los cielos. Y sorpréndanse menos si abriendo marcha van por la calle abajo túnicas blancas. Lo dicho: Sevillana muy bonita.



1,985,- ROSARIO DE MONTESION.- Sevillana a la Virgen del Rosario de Monte-Sión, o Montesión como se dice por aquí, o Montensión como dice el Pali.

No me extiendo mucho sobre ella porque ya se la he traido con anterioridad en este blog a todos ustedes.

1.986.- MADRUGÁ.- Por último va esta sevillana en la que los homenajeados son cuatro saeteros; pero saeteros de verdad, de aquellos que ya no se ven. Y desgraciadamente ya no se ven porque desaparecieron.

El niño Gloria, La niña de la Alfalfa, El viejecito Centeno (Manuel Centeno) y Pepe Valencia “el gandinguero” (sobrenombre precioso por cierto).

                                         (Manuel Centeno)

Disfruten de esta sevillana preciosa donde las haya, y cuando lo hagan no olviden al genio creador de tanta música de gran calidad, Federico Alonso Pernía, grandioso músico y todavía mejor persona.



Disfruten de la Semana Santa. Es la mejor del mundo y sobre ésto si que no hay duda,



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miércoles, marzo 25, 2015

LA PASIÓN Y MUERTE DE CRISTO SEGÚN NO-MADEJA-DO

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Voy este año a dedicar el post de Semana Santa que ya viene siendo habitual en este blog a la obra cofrade de No-madeja-do. Como ustedes saben, está recogida en tres discos que se conocen comunmente como “La trilogía de No-madeja-do” y sus nombres son: “El pájaro morado cruza los cielos de Sevilla “, “La madrugá” e “In ictu oculi”.




Esta trilogía está principalmente dedicada a la muerte de Jesús, pero no obstante hay algunas concesiones a la alegría, como las sevillanas de un palo “El primer nazareno” y “La rampa de los niños”. Dos sevillanas que entroncan directamente con los recuerdos de los niños sevillanos; con aquella ilusión con que un Domingo de Ramos tras otro veíamos por fin un nazareno aislado caminando hacia su templo: “El primer nazareno”; aquel primer nazareno al que, jubilosos, acudíamos raudos a darle la monserga con nuestra petición del primer caramelo. Éste es el heraldo de Sevilla, su anónimo pregonero que nos dice que la Semana Santa comienza.



 ¿Y quién no jugó, corrió y zapateó para oír nuestras propias pisadas sobre la madera en esa rampa que año tras año la iglesia del Salvador pone para que los costaleros de la Borriquita, el Amor y Pasión puedan salvar la escalinata de entrada?






Es en este primer LP, “El pájaro morado cruza los cielos de Sevilla” donde esas concesiones a nuestros recuerdos están más presentes. Entre esos recuerdos están los de las tabernas y bares señalando la cuenta atrás hacia el Domingo de Ramos, ese Domingo de Ramos donde la mayoría de la gente, ávida de cofradías se desplazaba al Porvenir o al Parque de María Luisa, a ver la primera cofradía: Una paloma, la Paz.



Y entre esos recuerdos, están también los de aquellas madres que nunca fueron y que cada Domingo de Ramos y Viernes Santo celebran jubilosas el paso de su Madre por su calle, parando en su puerta: Dos rosas, Amargura y Macarena. Y Sor Ángela, hoy ya Santa Ángela, la madrecita buena para los sevillanos les dice, callarse y no hacer ruido.





¿Qué podemos decir de esa “madrugá” donde nuestra Semana Santa se tiñe del rojo de la sangre de Cristo? No hay manifestación de dolor tan grande como la que Sevilla pone en sus calles, representadas en el dolor de esos cristos nazarenos con su cruz al hombro, de ese Cristo crucificado en el Calvario cuyo paso por el Arco del Postigo con la primera luz del día es impresionante, o de las dolorosas más famosas y reverenciadas a lo largo del mundo? No-madeja-do dedicó una sevillana a cada una de las cofradías de la “madrugá”, pero yo no quiero hacer un escrito pesado a mis lectores y por ello sólo les traigo tres muestras de una calidad impresionante: “El Gran Poder”, “Allende el río” y “Amanece”. Escúchenlas con todo el respeto y atención que la magnificencia de estas sevillanas merece.





In ictu oculi es el tercer disco. En un abrir y cerrar de ojos, sería el significado de esa frase latina que hace alusión también a un cuadro de Valdés Leal que se conserva en el Hospital de la Caridad sevillano; cuadro de una gran crudeza que nos recuerda lo efímero de la vida, que se va en un abrir y cerrar de ojos. 




Dentro de este disco hay tres sevillanas de un sólo palo verdaderamente brillantes. En la primera, “En el aire”, después de un introito que hace alusión a la conocida historia que nos cuenta como Murillo iba a diario a contemplar el cuadro del descendimiento obra de Pedro de Campaña, se nos narra la forma en que una madre ve descender a su hijo desde la cruz: Desde el aire. Lugar: La Magdalena, día: Jueves Santo. Cofradía de la Quinta Angustia.



La noche del Viernes Santo Jesús de la Tres Caídas de San Isidoro sale de la Santa Catedral y enfila Placentines. Al entrar en la angostura de la calle, el nazareno cae al suelo para después, cual visión de hace 2.000 años, levantarse poco a poco para volver a arrastrar su amargura. Una “levantá" de escalofrío.






Y cerrando la noche del Viernes Santo, de vuelta hacia Bustos Tavera, Cristo descendido de la Cruz en las faldas de su Madre en una cofradía extraordinaria, única por su sobriedad y sus simbolismos. El muñidor abre paso y la cofradía se adentra en la estrechez de Sales y Ferré. Dieciocho ciriales dan paso a un misterio sobrecogedor. La Sagrada Mortaja; las tinieblas del farol, el entierro mudo, la clépsidra del tiempo y esa calle rezumando llanto y sudor.



Y ya por último, les dejo “Teoría del gitano y la luna”, una sevillana en la que revivirán ustedes, a ritmo de palmas flamencas, la historia de aquel gitano de bronce y nieve que encontró la muerte en el venturoso momento (para mayor gloria de nuestra Semana Santa) en que Ruiz Gijón alcanzó a dibujar su rostro agonizante para posteriormente esculpirlo, creando de esta forma al crucificado más sobrecogedor y real de nuestra semana grande.






Me veo en la obligación de hacer una observación importante con respecto a este artículo. La obra de No-madeja-do es, probablemente, incomprensible no sólo para cualquier no sevillano, sino incluso para muchos sevillanos a los que no les gusta ni se identifican con la Semana Santa. Para todos ellos, cualquier cosa que no entiendan de estas sevillanas con gusto se la explicaré.


Les deseo a todos una venturosa Semana Santa, sin inclemencias del tiempo.


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domingo, abril 06, 2014

DE CÓMO SEVILLA REZA CANTANDO

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Con motivo de la llegada, un año más y a Dios gracias, de nuestra sin par Semana Santa, voy a reseñarles algunas sevillanas grandes de entre las muchas grandes que los distintos autores que honran a nuestra semana mayor han compuesto para mayor gloria de nuestro cante autóctono y en demostración de nuevo del buen y respetuoso hacer tanto de los autores como de los compositores en este asunto.

Como todos los sevillanos saben bien, poner una cofradía en la calle no es algo que se prepare de un día para otro; de hecho, muchos hermanos colaboran en la preparación de la salida del año siguiente prácticamente desde el mismo momento en que la cofradía ha cerrado sus puertas tras su deambular por las calles de Sevilla cualquier año.

Entre todas las tareas necesarias para preparar una cofradía de cara al magno dia de su salida, hay una que requiere especial cuidado y cariño: el traslado de las figuras desde sus lugares habituales hasta el paso que durante varias horas las hará lucirse por las calles de nuestra ciudad, si bien aclaro para los desconocedores de nuestra Semana Santa que en absoluto la finalidad de una cofradía es lucirse, sino hacer estación de penitencia a la inigualable Catedral de Sevilla. 

Voy a comenzar, en agradecimiento a todos los hermanos que lo hacen posible, con una sevillana singular donde las haya. Cuenta el dulce momento, no por repetido cada año menos emotivo, en que los hermanos de la Sagrada Mortaja trasladan el cuerpo de Jesús muerto hasta los brazos de su madre, a punto de enloquecer por la muerte de su querido hijo.



Su título es La nana de la loca y cantan las singulares voces de No-madeja-do. Una sevillana que les trasladará al convento de Bustos Tavera, donde podrán afligirse con la pena de la Piedad que sostiene en sus brazos lo más querido para ella, tal y como le sucedería a cualquier madre. 

 http://www.goear.com/listen/9ebbc77/la-nana-de-la-loca-01-nomadejado



DOMINGO DE RAMOS

Para representar al Domingo de Ramos les traigo una obra sublime de No-madeja-do. Cantan en primer lugar una excelente y nostálgica sevillana de un sólo palo dedicada al Brigada Rafael, un músico de la cofradía de San Bernardo; pero no es en ella, pese a su belleza que sabréis reconocer, donde quiero centrar a mis lectores, sino en la canción subsiguiente.

Se trata de una canción con música exquisita y una letra no menos exquisita, ya que corresponde a un célebre poema que el poeta Antonio Rodríguez Buzón pronunció dentro de su magistral Pregón de Semana Santa en el desaparecido teatro San Fernando, allá por 1.956. Está dedicada a la Virgen de Gracia y Esperanza, de la cofradía de San Roque, a su paso por la estrechez de calle Caballerizas, “los blancos muros rozando”.


Ha llovido ya un poco desde entonces, pero los entendidos siguen considerando el pregón del poeta ursaonense como el mejor de la historia de los pregones de Semana Santa en nuestra ciudad.

Extásiense con ella, porque es una de esas pocas canciones capaces de acercarnos el cielo a los insinigficantes terrestres.

  
(D. Manuel Rodrìguez Buzón durante su pregón el 11 de marzo de 1.956)



LUNES SANTO

Para representar al Lunes Santo les traigo una sevillana de Los romeros de la Puebla, con letra de Paco Coria y música de Juan Díaz.

Dedicada a esta singular cofradia del Lunes Santo, única trianera de este día y que tiene como joya principal a la preciosa Virgen de la Salud, cuyo palio de transparente luminaria le otorga un añadido de belleza a su ya bello rostro.



http://www.goear.com/listen/ef6b722/a-la-hermandad-de-san-gonzalo-romeros-de-la-puebla

MARTES SANTO  

No es fácil encontrar entre la amplia discografía de los hermanos Reyes un tema cofrade. Pero yo lo he buscado para ustedes y se lo traigo ahora para honrar a una cofradía del Martes Santo. Y no una cofradía cualquiera, sino la cofradía que de regreso de su estación penitencial hace posible una estampa cofrade única por su belleza a través de los jardines de Murillo. Todos los sevillanos habrán adivinado ya que me estoy refiriendo a la cofradía conocida popularmente por el nombre de su Virgen: Candelaria.




Esta sevillana la grabaron los hermanos Reyes en 1.972, dentro de su disco sevillanas de feria y romería.




MIÉRCOLES SANTO

Seguramente muchos de ustedes quizás se sorprendan al observar que yo sólo escribo sobre las sevillanas de determinada época, ignorando las sevillanas más nuevas. Tienen ustedes razón y ya expliqué en este mismo blog por qué, pero pese a ello yo no estoy en absoluto cerrado a las nuevas sevillanas que aporten engrandecimiento a nuestro género, como es el caso de la que les traigo ahora.

He creído oportuno traerles esta sevillana que tiene poco más de un año, ya que es del año 2.012, porque además de ser una sevillana realmente preciosa, está dedicada al Cristo del Buen Fin, que procesiona cada Miércoles Santo por las calles de nuestra ciudad, y que tiene una peculiaridad que no todo el mundo conoce. 

 

Una excelente muestra de que la creatividad de las sevillanas no está agotada y de que aunque probablemente ya no vivamos más un boom como el de la década de los 80, podremos al menos seguir escuchando maravillas como este Cristo de canela.



JUEVES SANTO

Vuelvo a la vieja guardia, y para exaltar el Jueves Santos les traigo una sevillana del Pali dedicada a la cofradia de Montesión.

No es una de las sevillanas más conocidas del Pali, y ésto es sin duda porque no se trata de una sevillana alegre como él las solía cantar, sino con la solemnidad propia del día. 

 

A mí me parece una sevillana grande donde las haya, y espero que ustedes la disfruten y estén de acuerdo conmigo. Para su información les diré que la letra es de Manolo Melado y la música del habitual en las sevillanas del Pali, Federico Alonso Pernía



MADRUGADA

Como ustedes sabrán, hay una gran cantidad de sevillanas dedicadas tanto a las dos Esperanzas como a la madrugada genéricamente y en consecuencia hubiera podido coger cualquiera de ellas para simbolizar nuestra mágica “Madrugá”.

Me he decantado por esta sevillana denominada Claveles y nardos, correspondiente al primer disco de Brumas y con la autoría de Paco Alba, que gira en torno a la figura de la Macarena pero definiendo las distintas sensaciones que tanto al llegar como al abandonar la Campana perciben nuestros sentidos.

El hondo silencio del Gran Poder se transforma en regocijo sin fin con la ruidosa algarabía que precede a la cofradía macarena, después vuelve el silencio, aún más intenso si cabe, con la impresionante figura del Cristo del Calvario y después de nuevo la algarabía que rodea a la otra reina de nuestra madrugada: la marinera morena.


Es una sevillana preciosa. Desgraciadamente, no sólo ella, sino todo el disco de Brumas en 1.985 fue grabado con unos registros bastante bajos, por lo que quizás el sonido no sea el más idóneo.




VIERNES SANTO

De nuevo Brumas y esta vez con una obra maestra, muy apreciada por los aficionados al género pero poco conocida del gran público.

El cruficado por excelencia, ese Cachorro cuya expresión de agonía fue
esculpida por Ruiz Gijón de manera fidedigna después de haberla dibujado en el mismo lugar en que la muerte del gitano así denominado se produjo, es el enaltecido en esta sevillana de 1.990 de Brumas, nuevamente con autoría de Paco Coria y música de Juan Díaz, ambos viejos conocidos de mi sección autores y compositores.


Una sevillana de esas que al oírla quisiera uno cantar junto a Brumas, elevando la voz en ese soberbio estribillo. ¡Ay, Cachorro mío!



SÁBADO SANTO

Cierra la Semana Santa. La plaza símbolo de nuestra semana mayor ve recogerse a la madre de Jesús, sola, ya sin su hijo. Antes hemos contemplado a Jesús muerto en los brazos de su madre en un misterio que es un auténtico alarde de solemnidad, precedido por dieciocho ciriales que “galopan en su pesadilla como dieciocho sombras de muerte”. Después, ese Sábado Santo que los cofrades nunca quieren ver llegar. 
 
Soledad en los labios es una gloriosa sevillana del grupo No-madeja-do, del que tanto he tenido la dicha de escribir en este blog. Su peculiar forma de transcribir las sensaciones que a nuestros sentidos proporciona la Semana Santa se hace especialmente patente en esta nostálgica sevillana que la despide con el cierre simbólico de las puertas tras la entrada de la Soledad de San Lorenzo.



Es una sevillana triste, pero es que el Sábado Santo por lo que de fin de una ilusión simboliza, es triste también para los cofrades.



Pero al igual que al austero discurrir del Silencio y del Gran Poder le sigue la algazara de la sin par Macarena y al igual que al grave desfilar del Calvario le sigue el regocijo que rodea a la Esperanza marinera, la Semana Santa da paso a una jubilosa Feria donde se olvida el dolor y se magnifica la alegría.

Que ustedes disfruten ambas.



 

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viernes, abril 06, 2012

¿CUÁL ES MÁS GUAPA?

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UNA VOZ ROMPE LA BRISA
LA VIRGEN NO ES NAZARENA
LA VIRGEN ES SEVILLANA
Y SU NOMBRE ES...ESPERANZA

Pido perdón por esta pequeña libertad que me he tomado al cambiar la última palabra del verso correspondiente a la sevillana “Sor Angela” de No-madeja-do, que como deducirá incluso quien no lo conozca debe de decir Macarena y no Esperanza.

El caso es que aunque en Sevilla se puede venerar a la Virgen bajo múltiples advocaciones, han sido solamente dos de ellas las que han alcanzado notoriedad fuera de nuestras fronteras, y resulta curioso que hayan sido las dos Vírgenes del mismo nombre: Esperanza. 

(Esperanza de Triana)

Es evidente que en cuanto a la notoriedad se refiere la Esperanza Macarena ha sobrepasado a nivel mundial a la Esperanza de Triana, siendo conocida prácticamente en todos los confines del mundo donde haya un cristiano. Pero en Sevilla, el lugar donde ambas residen, la cosa está algo más reñida. Sevilla saca a relucir nuevamente, incluso en estos asuntos religiosos, su dualidad; y los sevillanos compiten en declarar que “su Esperanza” es más guapa que la otra, aunque afortunadamente esta competencia no tiene nada que ver con la furibunda y eterna lucha futbolera.

(Esperanza Macarena)

Sevilla es una ciudad mariana por excelencia; no en vano lo proclama incluso su escudo desde 1.946 por iniciativa de D. Antonio Filpo Rojas. Pero el asunto viene de bastante más lejos, y aunque a buen seguro se remontará aun más lejos, concretamente se encuentra documentado desde el año 1613 en que toda la ciudad se moviliza para defender el dogma de la Asunción de María frente a voces que se habían atrevido a poner en duda la concepción de Jesús sin pecado por parte de su Madre, y cristaliza en 1.615, año en el que la Hermandad del Silencio proclama el juramento de defender, incluso con la vida, el misterio de la Concepción de la Virgen María. Es por esto, querido lector, que vd habrá visto en el cortejo procesional del Silencio un nazareno portando una espada. Ésto no sólo simboliza la proclamacion de aquél voto de hace casi cuatrocientos años, sino que sirve también para recordar que el voto sigue vivo para todos sus hermanos.

En lo tocante a las Vírgenes, no cabe duda de que cada sevillano lleva en su corazón a la Virgen de su Hermandad, que normalmente coincide con su barrio de nacimiento; pero en lo tocante a la belleza de las Vírgenes, las dos Esperanzas compiten por encima de las demás. ¿Cual es más guapa? Aquí les dejo fotos de ambas para que vds.mismos decidan. Pero no le pregunten a un sevillano, ya que es más que probable que su respuesta esté condicionada por distintos factores carentes de objetividad.

(Esperanza de Triana)

¿Qué opino yo? Bueno, para mi no hay color (ya dije en algún escrito de los anteriores que soy de la Trianera). A decir verdad me parece más bonita esa imagen de cara fina y morena de la Virgen Trianera, pero...¿no estaré yo también condicionado? Sería perfectamente natural, ya que nací muy cerca de ella, me casé ante ella y soñé siempre con ser hermano para acompañarla aunque por distintos motivos me hice hermano del Baratillo. Pero sobre todo, su belleza me traspasó el alma cuando aun era casi un niño, cierta noche en que el padre de un amigo, a la sazón prioste de la Hermandad, me subió por la escalerilla que da a su camarín, y allí, cara a cara ante ella pude contemplar su belleza como no todo el mundo puede contemplarla.

(Esperanza Macarena)

Ruego a los macarenos no se molesten por esta declaración. Miles de personas en Sevilla y millones en el mundo opinarán que la Macarena es más bella que la Trianera. Déjenme estar entre esos otros (muchos menos, desde luego) que opinamos que nuestra marinera tiene una belleza incomparable.

Usted, querido lector de otra ciudad, incluso de otro país, podrá sacar sus propias conclusiones por las fotos que les he dejado, pero como podrá hacerlo fehacientemente es viéndolas. Cuando visite nuestra ciudad podrá hacerlo. Si es en Semana Santa podrá verlas en procesión por la calle en la madrugada del Viernes Santo, pero si vienen en cualquier otra fecha, no dejen de visitar sus templos. Es más que probable que ante tanta belleza salgan vds. de los templos comprendiendo el por qué los sevillanos competimos sobre la belleza de cada una; y es muy probable también que salgan pensando que la competencia es totalmente baladí, porque las dos son guapas a rabiar. Por cierto, ¿ha aprendido ya a distinguirlas? ¿Cuál es ésta?



¡VIVAN LAS ESPERANZAS! ¡GUAPAS, GUAPAS Y GUAPAS!
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miércoles, abril 20, 2011

PIEDAD Y CARIDAD EN LA CALLE. TAREA DIFÍCIL

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En un artículo anterior dije que un día contaría cómo lograban los rectores baratilleros poner a los nazarenos de la cofradía en la calle cada Miércoles Santo allá por los años 60 y principio de los 70.

Sí, me han leído bien. No he querido escribir “poner la cofradía en la calle”, sino “poner a los nazarenos de la cofradía en la calle”. Y esto es porque para poner una cofradía en la calle es necesario hacer un esforzado trabajo durante todo un año, que culmina el día de la estación penitencial; y en el Baratillo se realizaba ese trabajo y los pasos lucían perfectos en la mañana del Miércoles Santo para la tradicional visita matutina de los fieles a las cofradías que hacen estación por la tarde; pero en el Baratillo, donde radicaba una gran dificultad era precisamente en darle salida organizadamente a los nazarenos, mucho más grande que dársela a los pasos.

Situemos el escenario. Creo que todo sevillano conoce la capilla del Baratillo. Bien, pues no hay más cera que la que arde; lo que Vd. ve cuando entra en la capilla es toda la cera, no había mucho más salvo una pequeña sacristía detrás del altar, de la que partía una escalera hacia la planta alta, una planta de unos 20 metros cuadrados debidamente amueblada para el trabajo de los rectores de la hermandad, y otra vez una escalera que partía de esa sala hacia la azotea.

En la capilla, resten Vds. el espacio ocupado por los dos pasos ya montados, y en la planta alta resten el espacio del mobiliario (casi todo el espacio libre) y tendrán que el único sitio de desahogo era la azotea en aquellos años.

Los más de 600 hermanos de los años 60, que crecían a buen ritmo y que en los 70 ya llegaban a 800 o más según creo recordar, íbamos llegando a la capilla a medida que se acercaba la hora de la salida, a las 17,00 en los primeros años según recuerdo y a las 17,30 después de que se cambiara el recorrido, saliendo en dirección a Pastor y Landero como actualmente en vez de hacia García de Vinuesa como era antes. Llegaban de igual forma nazarenos tanto del Cristo como de la Virgen, ya que aunque se recomendaba que los de la Virgen llegaran un poco más tarde, esto se hacía imposible, porque desde el momento en que la cofradía ponía la cruz de guía en la puerta, la gente se arremolinaba, y antes no había vallas metálicas separadoras entre el público y la cofradía como ahora, de forma que el nazareno que llegaba ya con la bulla arremolinada en la puerta tenía que abrirse paso a través de ella, con gran esfuerzo y gran peligro de aplastamiento del cartón de su capirote.



Así pues, el escenario ya está completo. Una pequeña capilla, dos pasos que ocupan un espacio importante de la misma, más el espacio destinado para los cirios e insignias (al pie del altar) y para el personal que tenía que repartirlo a cambio de la papeleta de sitio a medida que el personal iba siendo nombrado, 800 o más personas arremolinadas sólo distinguibles por el color de su botonadura y cordón (éste último imposible de ver por el arremolinamiento), algunos costaleros, gente de paisano dentro de la capilla que tal vez fueran familiares de alguien….y una mezcla de olores indescriptibles y maravillosos: (cera, flores y otros olores inenarrables). El conjunto de estos olores era algo tan familiar, tan esperado año tras año, que realmente olía a gloria. Los que lo han vivido saben de lo que escribo.

En llegando la hora de la salida, alguien subía al púlpito lista en mano, y desde allí lo primero que hacía era recomendar que los nazarenos de la Virgen subieran a la azotea para echar enseguida un pequeño discurso con recomendaciones sobre la forma seria de procesionar que se esperaba de todos los hermanos, y a continuación comenzaba a nombrar:

Cruz de guía: Fulano
1ª Bocina de cruz de guía: Mengano
2ª Bocina de cruz de guía: Zutano

1º Tramo:

Cirio: Perengano

Y así comenzaba a desgranar nombre de portadores de cirio, hasta llegar al final del primer tramo, para continuar:

2º Tramo :

Senatus: Juan Pérez
1ª Vara de Senatus: Luis García...etc.

Hasta aquí todo normal; supongo que como en cualquier cofradía sucedía y seguirá sucediendo hoy en día. Pero aquello no era en absoluto normal, ya que los nazarenos de la Virgen desoían las recomendaciones y querían quedarse allí para contemplar aquel guirigay tan esperado durante un año y ver salir el paso de Cristo a la calle; y entre la confusión de los que iban por el cirio o la vara después de ser nombrados, los que ya lo habían recogido y avanzaban hacia la puerta para que el diputado de tramo los colocara, los nazarenos de la Virgen hablando entre sí, los costaleros inquietos esperando su momento, los diputados organizando en la puerta para que la primera impresión de la salida a la calle de las parejas de nazarenos fuera perfecta (cosa nada fácil teniendo en cuenta la gran cantidad de chiquillos que salía) etc., el buen señor subido en su púlpito tenía que pedir silencio cada dos o tres nazarenos que nombraba para hacerse oír sin dejarse la garganta; y como suele ocurrir en estos casos, ante su voz airada pidiendo silencio la gente callaba unos segundos, los necesarios para nombrar a 3 ó 4 más y vuelta a empezar el ruido, la charla, y vuelta el del púlpito a mandar callar y a decir desgañitándose “los nazarenos de la Virgen que suban a la azotea, que aquí no se cabe, ni se me oye”; pero todos callaban, nadie se movía hacia la azotea, y a los 4-5 segundos comenzaba de nuevo el jaleo.

Téngase en cuenta que mientras narro esto, real como la vida misma, la cruz de guía ya estaba en la calle y detrás no podía parar de ninguna forma la salida de nazarenos a la calle o de lo contrario la cofradía quedaría rota antes de echar a andar como quien dice.

Año tras año, el milagro se producía. Los nazarenos salían a la calle y detrás sus queridas imágenes paseando su gracia por las calles de su barrio, de Sevilla.




                                                                  



En momentos en los que, según sé, la hermandad ya dispone de una casa anexa e incluso de terreno de la plaza de toros para poder organizar la salida, he querido dejar aquí este recuerdo para los que éramos hermanos en aquellos años en que la organización era un poco más difícil que ahora, y también para los hombres que hacían posible aquello con su trabaja año tras año: Otto, Castañón y Pastor. Habrás más, claro está, ya que una cofradía no se pone en la calle por el esfuerzo de sólo tres hombres, pero éstos son los que yo recuerdo.

Siendo hoy, 20 de abril de 2.011, Miércoles Santo de este año, he querido plasmar aquí este humilde recordatorio a mi Hermandad, a mis imágenes, a las que probablemente no pueda ver en la calle dentro de unas horas.

Edito para agradecer a los cielos la tregua dada el Miércoles Santo, que sí nos ha permitido pese a los augurios climatológicos ver al Baratillo en la calle un año más. Y aunque la tarde del Jueves ha sido francamente negativa en este aspecto, plasmo desde aqui mis deseos para que nuestra incomparable "Madrugá" transcurra sin incidencias, aunque una cosa son las buenas intenciones y deseos, y otra muy distinta las previsiones que son tremendamente negativas.
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lunes, noviembre 30, 2009

SEVILLA Y PILATOS

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Una sevillana de Los Romeros de la Puebla dice: “Parece Jerusalem, y sin embargo es Sevilla”. Es cierto que durante una semana Sevilla pasea por sus calles estampas correspondientes a escenas que ocurrieron allá en Jerusalem hace más de 2.000 años, y que en cierto modo quien se impregne de esa esencia que durante toda una semana nos regala estampas de la vida y muerte de Jesús, puede dejarse arrastrar por su propia imaginación y  revivir aquellos momentos históricos casi como un espectador viajero del tiempo. Pero no es de Jesús, ni de su vida, ni tan siquiera directamente de su muerte de lo que quiero escribir hoy aquí, sino del amor de Sevilla por todo aquello que hizo posible la Pasión.

Lo que más me llama la atención es ese cariño que Sevilla profesa a aquellos personajes que hicieron posible la muerte de Jesús. Personajes que en cualquier sitio serían denostados por su mayor o menor grado de participación en la muerte, en Sevilla son elevados a la condición de figuras necesarias de la Pasión, sin cuya existencia y participación Jesús quizás no hubiera muerto, y en ese caso Sevilla no hubiera podido engendrar su Semana Santa.

Sin duda el personaje que goza de mayor fervor popular es Pilatos. Pilatos es el personaje más imprescindible de la Semana Santa, porque pudo salvar a Jesús de la muerte y al no hacerlo no se cargó la Semana grande de Sevilla, pero también porque habiendo podido mandarlo a matar no quería hacerlo, y para demostrarlo se lavó las manos en una palangana, nada más y nada menos. Se lavó las manos en un objeto que andando el tiempo sería de los más significativos de la alfarería sevillana. Pilatos firmó la sentencia, pero no quería, lo cual demuestra que estaba allí por designio divino, y además que era buena gente.

Pilatos tiene una casa en Sevilla. El Palacio de Medinaceli es más conocido como la casa de Pilatos, y esto data del siglo XVI. Desde hace casi 500 años toda esa zona rinde homenaje a Pilatos. Su casa, su plaza, su taberna, y otras alusiones constantemente nos recuerdan en el entorno de calle Aguilas y alrededores que Pilatos es un personaje entrañable allí.

El acervo popular, durante años, le ha dado a esos personajes un papel predominante en la Semana Santa, poniendo su figura delante incluso de la de Jesús al nombrar un paso para identificarlos. Así, hasta hace pocos años, era normal escuchar a la gente decir cuando se acercaba el paso de la Sentencia, “por allí viene ya er Pilato”. E igualmente ocurría con otras cofradías, como la de San Gonzalo, a cuyo paso de Cristo la gente denominaba “er Caifás”. Este protagonismo se ha extendido no solo a personajes sino incluso a animales, como el paso del caballo, al cual llaman así los sevillanos y los trianeros en alusión al paso de Cristo de la Esperanza de Triana(“ya viene er caballo”), o también “los caballos de Santa Catalina”.

Pero sin duda, el culmen de la admiración por Pilatos en particular y por la Roma que dominaba el mundo en tiempos de Jesús, se da en la Macarena. El paso de la sentencia, en el que Pilatos sentencia a muerte a Jesús mientras se lava las manos en una palangana que sostiene un esclavo negro. Contempla la escena su esposa Claudia Prócola. Hay además tres romanos y dos sanedritas, uno de los cuales lee la sentencia mientras la figura de Jesús preside el paso en primera fila justo al lado de quien lee.



Es curioso, como puede observarse en esta foto, cómo la figura de Jesús antiguamente iba en posición totalmente contraria a la actual, o sea, en sentido inverso de la marcha del paso. No sé cuándo se decidió este cambio, pero más que cuándo fue lo que me intriga es el motivo ¿Obedecería este intento de que Jesús tuviera una posición más preponderante y una mejor visión frontal mucho mejor para el pueblo, consecuencia de la mayor popularidad de Pilatos en el paso que la del propio Jesús?

Para culminar toda esta manifestación de cariño hacia lo romano, al paso de la Sentencia lo custodia toda una centuria romana. Una centuria a la que los macarenos consideran un honor poder pertenecer, ya que de hecho es muy difícil acceder a ella.. Todo un símbolo de la cofradía.



Pilatos, un simple prefecto romano que fue enviado por Tiberio a Palestina, un lugar incómodo y seguramente no deseado por nadie, no pudo imaginar mientras lavaba sus manos en aquella jofaina que su acto quedaría grabado en la historia para la eternidad, y que su figura sería recordada por los siglos de los siglos. Pilatos tampoco pudo llegar a imaginar que muy lejos de Palestina, dos milenios después, su figura iba ser ensalzada querida y admirada por toda una ciudad.

Gracias Pilatos, por no habernos privado de nuestra Semana Santa
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